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Inteligencia o Disciplina

Inteligencia o dosciplina

Alguna vez usted dijo o escucho la frase, “Ese niño si es inteligente” o más generalmente, “Los niños de hoy son muy inteligentes”, seguramente conoce un niño o su propio hijo muestra una inteligencia que nos parece estar por encima del promedio, yo mismo pienso que mi sobrino de dos años es sumamente inteligente, muestra cada día que puede resolver problemas que creo van más allá de la capacidad que debe tener un niño de su edad, pero lo cierto es que, preguntando a mis familiares y amigos de la familia, lo mismo decían de mi a esa edad, incluso de mis hermanos, pregunte a sus familiares y probablemente le dirán lo mismo, entonces, ¿Qué nos paso?

El proceso de aprendizaje comienza desde que nacemos, los niños son literalmente unas esponjas que absorben prácticamente todo lo que ven en su entorno, al no tener prejuicios ni tener criterios para decidir observan todo su alrededor y aprenden todo lo que pueden, no tienen ninguna estrategia particular, todos usan la misma, la imitación, ven algo y sencillamente tratan de repetirlo, lo hacen con las cosas manuales y también con el hablar y escribir, entonces, podemos decir que si funciona.

Con el tiempo, la inteligencia, esa que parecía innata, se pierde y cada día comenzamos a parecernos más al entorno, pareciera que la misma excelente estrategia que nos enseño a caminar, hablar, escribir y otras tantas cosas ahora juega en nuestra  contra.

¿Será entonces que vamos perdiendo la inteligencia con el tiempo?

Por supuesto que no, de hecho, gracias al proceso de aprendizaje cada día deberíamos ser más inteligentes, lo que ocurre es que para ser más inteligentes y desarrollarnos necesitamos por lo menos una de estas dos cosas fundamentales, La Pasión o la Disciplina, en el caso de los niños no tienen disciplina de hecho están muy lejos de ser disciplinados, pero si tienen una enorme pasión por lo que hacen, intentan, intentan, intentan, una y otra vez hasta que logran el objetivo, son tercos, no se detienen, pueden llorar, gritar y desesperarse pero lo que no hacen casi nunca es abandonar.

Cuando vamos creciendo vamos poco a poco perdiendo la pasión por aprender, analizamos situaciones y comenzamos a tomar pequeñas decisiones, nuestra “inteligencia” nos dice que puede hacerse más fácil o que puedo abandonar si me cuesta mucho, nuestros padres y nuestro entorno nos ayudan mucho en esto, sobre todo los padres, ellos en su afán protector y no querer vernos “sufrir” buscan la manera de “ayudarnos” y hacernos la vida más fácil, entonces aprendemos que es estúpido el esfuerzo. La tecnología que hace nuestra vida más simple también ha contribuido a que dejemos de luchar y hasta de pensar.

Si no me creen, recuerden en alguna oportunidad en la que usted estaba pequeño y no podía terminar una tarea porque era demasiado difícil según usted claro, y su mama o su papa intervino y lo ayudo o peor aún le hizo la tarea, ¿Cómo se sintió?, me imagino que feliz o por lo menos aliviado, y ¿Qué le impedía seguir intentando hasta lograr hacerlo usted mismo?, no creo que sea falta de tiempo, de niños es eso lo que más tenemos, tiempo, nos falto un poco de disciplina.

Son varios los estudios que nos dicen la ventaja de “Aplazar la recompensa” estamos acostumbrado a tener el premio ¡YA!, para que esperar, porque debo perder mi tiempo ahorrando para comprarme unos zapatos si tengo una tarjeta de crédito, porque leer una novela si pronto sacaran la película, parece que hacemos una gracia y como dicen en mi país, terminamos haciendo una morisqueta.

Yokoi Kenjí, en su conferencia, mitos y realidades acerca del Japón lo explica de manera maravillosa, mucha gente cree que el gran Éxito del Japón es porque todos los japoneses son inteligentes y Kenjí que es mitad japonés y mitad colombiano y que vivió buena parte de su vida en Japón  explica que estamos lejos de entender la realidad de Japón, él dice que el japonés no tiene una inteligencia superior, con lo que cuenta la cultura japonesa es con la disciplina y la tienen de sobra, Kenjí comenta como desde muy niños aprenden a ser disciplinados, aprenden a hacer lo que se supone deben hacer y lo hacen bien aún sin tener el deseo de hacerlo y quizá este concepto puede costarnos mucho.

Cuando hablamos de disciplina, por lo menos en mi país Venezuela, parece tener una connotación negativa, si alguien le dice a usted, a su hijo le falta disciplina lo primero que pensamos es que nos están mandando a pegarle, gritarle o castigarlo severamente, y de inmediato nos ponemos a la defensiva, y eso no es disciplina.

“Desconocer una verdad, nos hace esclavos de una mentira”, es un dicho muy común en Japón, ser disciplinados es tener en mente claramente que cosas son importantes y cuáles no, es saber que si soy bueno en algo y sigo creciendo inevitablemente seré mejor. La inteligencia es buena pero no sirve de nada si no tiene detrás de ella una disciplina que haga que las cosas sucedan, seguramente usted al igual que yo conocen amigos de la infancia que eran inteligentes de pequeños pero que de adultos parecen no tener mucho éxito profesional o personal, que parecen no lograr nada importante en sus vidas, muy seguramente durante su desarrollo se confiaron en su inteligencia y dejaron de esforzarse, es la misma historia de nuestros amigos deportistas de la infancia, parecían ser buenos jugando beisbol o cualquier otro deporte y al pasar los años llego el punto en el cual abandonaron, las personas con talentos naturales creen también que su talento es suficiente y no se esfuerzan en desarrollarlo perdiendo con el tiempo ese don tan especial con el que nacieron.

De ahora en adelante cuando  sienta que no es muy inteligente y que su compañeros y amigos ascienden por ser más inteligente, vea con más cuidado, seguramente están logrando objetivos por su disciplina y no por su inteligencia, haga la prueba, sea disciplinado y comprométase con las metas que desea lograr y le garantizo un cambio positivo y visible en su vida.

Hasta la próxima

Jimmy Canelones

@LiderActivo

@jimmycanelones

 

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