Líder Activo

Cuando el fracaso toca el corazón

127- Cuando el Fracaso toca el Corazón

Vivimos en una época un poco extraña y hasta contradictoria, cada día los avances en medicina hacen que la expectativa de vida del ser humano aumente, claro si el ser humano tiene el dinero para pagarlo o está asegurado (triste pero cierto), la tecnología nos acerca a las personas que tenemos lejos y nos permite seguir en contacto, pero al mismo tiempo nos aleja de los que tenemos al frente, hoy tenemos más opciones y posibilidades para hacer escuchar nuestra voz, pero perece que es poco lo que tenemos que decir o lo que queremos en definitiva contar,  sabemos el precio de las cosas pero desconocemos su valor, sí, me entendió bien, una cosa es precio y otra valor y será mejor no hablar de prioridades porque hasta los líderes en ocasiones pierden el norte y se dedican al fino de las cosas gruesas y no al grueso de las cosas finas, es la aplicación del diagrama de Pareto pero al revés.

Me sorprende ver cada vez más jóvenes emprendedores pero que al mismo tiempo triunfan tímidamente teniendo un potencial ENORME porque aunque son arriesgados como para ser emprendedores ese riesgo cada vez es más medido, y no digo que eso sea “malo”, con el tiempo un inversor que ha ido madurando esta menos dispuesto a arriesgarse tanto, las inversiones deben cumplir cierto parámetro de “seguridad” para tomar el riesgo, quieran o no admitirlo el temor a fracasar con el tiempo se hace más grande, visible y limitante.

Hace años leí que no hay nada más cobarde que un millón de dólares, cuando el inversor olfatea riesgo simplemente se retira, de ahí el refrán “El dinero no tiene amigos”, sólo los verdaderos amigos se quedan con uno en los malos momentos, al parecer de todas las limitaciones que la “sociedad” nos regala el temor al fracaso es uno de los peores, fracasar es parte de la vida, nos hace madurar, nos hace más fuertes e inteligentes, pero para que sea así debemos enfrentar el fracaso como un buen amigo, no como tu peor enemigo, fracasar si lo vemos estadísticamente hablando es mucho más común que el éxito, si no me cree, saque una hoja y un lápiz y sólo esta semana anote cuantos pequeños éxitos logro y cuantos pequeños fracasos obtuvo.

No trato de hacerlos sentir mal, por el contrario, mi idea principal es hacerlos mejorar su percepción sobre el fracaso, nuestra misión en la vida sin lugar a dudas para mí es ser feliz, y para ser felices debemos aprender a serlo, el proceso de aprendizaje es de por vida, aprendemos desde que nacemos hasta que morimos, que tan lejos llegamos en la vida lo determina lo que aprendimos en el trayecto y los grupos a los que pertenecemos, ciertamente los fracasos muchas veces son los mejores maestros, el principal secreto para lidiar con los fracasos es no permitir que nos afecte más de lo que debería, un fracaso que nos afecte emocionalmente de manera negativa puede ser devastador, Daniel Goleman[1] en su teoría de la Inteligencia emocional nos ha convencido que más importante que el conocimiento técnico, es el conocimiento de las emociones, son estas (emociones) las que nos mantendrá en la cima, cuando cada revés que tenemos en la vida nos afecta emocionalmente lejos de fortalecer nuestro corazón lo hace más débil, lo predispone a esperar siempre lo peor[2] por esta razón por más grande que sea nuestro fracaso recuerde que lo que lo hace sentirse mal, no es el fracaso es la actitud que asume frente a ese fracaso.[3]

Todos conocemos personas que ante cada dificultad, ante cada problema se lleva las manos a la cabeza pensando siempre que es el fin del mundo, si cada problema que se te presente lo tratas como algo de vida o muerte, pondrás tu vida en peligro de muerte más veces de las que debería, esta actitud no sólo te afecta a ti, también perjudica a tu entorno. Madres estresadas que siempre sobre reaccionan transfieren sus traumas a sus hijos que comienzas sus vidas con más dificultadas que las que les corresponde, ellos tienen los problemas que les tocaran vivir, más todos los “inventados” por la persona  en la que más confían y esto ciertamente no es justo.

Es momento de tomar un descanso, comenzar a dejar fluir las cosas, recuerda que no tenemos el control de lo que nos pasa en la vida, pero si podemos controlar (con el tiempo) nuestra reacción ante las cosas que nos suceden en nuestro entorno, como siempre el primer paso es querer cambiar, desear en verdad ser libres y felices, lo demás es sólo cuestión de práctica.

Hasta la próxima.

Jimmy Canelones

@jimmycanelones  /  @LiderActivo

[1] Título Original: Emotional Intelligence By Daniel Goleman © 1995 ISBN 978-84-7245-371-5

[2] Ver nuestro artículo Desesperanza aprendida http://lideractivo.com.ve/?p=900

[3] No es lo que te pasa lo que importa, es la actitud que asumes la que determina el resultado http://is.gd/qTVsLo

 

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