Líder Activo

Desesperanza Aprendida

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Martín Seligman en los años 70´s describió un fenómeno que llamo Indefensión aprendida, mediante un experimento, Seligman tomo a dos perros amarrados por un arnés, a estos perros se les aplicaban choques de corriente, uno de ellos podía evitar los choques eléctricos pulsando un botón en la pared justo frente a él, el otro perro no corría la misma suerte, y sólo recibía la descarga sin poder evitarla, luego, el perro que podía evitar el choque eléctrico podía evitar también que el otro perro no recibiera la descarga apretando un segundo botón que colocaron frente a él, este segundo botón sólo lo apretaba en algunas ocasiones, ya que una vez se liberaba de su descarga dejaba de intentar pulsar el botón, por lo cual el perro que no podía hacer nada aprendió que nada de lo que hiciera podía hacer que evitara la descarga y lleno de desesperanza dejó de luchar entrando en depresión clínica.

Tiempo después los perros fueron llevados a otra jaula, en esta jaula había una división justo en medio, de un lado el piso de metal estaba electrificado, del otro lado el piso era seguro y no recibía ninguna descarga, era más sencillo que el botón, sólo tenían que caminar hacia la otra mitad, como los psicólogos lo esperaban, el perro que aprendió a controlar la descargas evitándolas apretando el botón sencillamente se colocó del otro lado de la jaula y evitando nuevamente las descargas, el otros perro no lo intento aún viendo lo que el otro perro hacia para evitar el dolor, el sencillamente aceptó que su destino era recibir la descarga y no hizo nada para evitar el dolor, se había acostumbrado, había aprendido a no tener esperanza.

Este experimento no se trata de perros, se trata de demostrar con qué facilidad podemos perder la esperanza y dejar de insistir, de esta manera tan sencilla los psicólogos explican cómo en la segunda guerra mundial, los prisioneros de los campos de concentración eran incapaces de luchar por sus vidas, aún en los últimos momentos de su vida cuando estaban a punto de entrar a las cámaras de gas sabiendo su destino eran incapaces de luchar, protestar o hacer algo para evitar su destino, en miles de videos se muestra como un número de tres o cuatros soldados Nazis sometían a centenares de hombres sin necesidad de usar mucha fuerza, los Nazis los enseñaron a no tener esperanza.

No tiene que ser tan trágico, la desesperanza aprendida nos rodea, aprendemos desde muy temprano a no luchar, muchos líderes incluso sin darse cuenta, empujan a sus seguidores a perder las esperanzas, en las empresas muchos supervisores viven matando la ilusión de muchos de sus colaboradores, los convencen que no pueden hacer nada para mejorar su entorno, los vuelven pasivos, autómatas, seres que aunque respiren parecen no estar vivos,  la motivación les dura muy poco y siempre esperan lo peor.

Más trágico aún, padres que enseñan a sus hijos a no esperar mucho de la vida porque es muy difícil triunfar o los corrigen cuando de jóvenes sueñan con grandes cosas, tratan de hacernos personas más “realistas” cuando sabemos que por realistas lo que quieren decir es mediocre.

Los líderes tiene la misión de motivar a las personas a intentar, a luchar, a ser inconformes a pensar que si se puede cambiar, si se puede ser mejor, sólo tienes que estar convencido y dar el paso, un líder enseña que no existe tal cosa como el fracaso, lo que existe es el aprendizaje que nos dejan los errores, que la innovación es necesaria porque el que no innova se inmola, si no somos distintos seremos extintos, nunca permitas que te condicionen a la mediocridad, lucha cada día por ser mejor, por dar más de lo que de ti esperan, la calidad es producto del trabajo y la mejora continua, la diferencia la marcan la pequeñas cosas que haces cada día.

Te invito a tomarte unos minutos cada día a ver tu entorno, evaluar que cosas estas dejando de hacer, luego pregúntate, ¿Por qué no las estoy haciendo?, ¿Qué me detiene?, puede ser miedo, ignorancia, flojera, pero también puede ser desesperanza (ó indefensión) aprendida, si es así trata de ubicar quién o quienes te están condicionando tu potencial para que puedas evitar que continúe, luego da el paso y atrévete, recuérdate de Seligman y porque no de Pavlov, no eres un perro, no permitas que te condicionen ni te entrenen, eres libre, pero la libertad si no la defiendes la pierdes.

 

Hasta la próxima

Jimmy Canelones

@LiderActivo

@jimmycanelones

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Una opinión en “Desesperanza Aprendida

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